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Pablo Iglesias impone la ley del silencio tras el batacazo electoral de su proyecto
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Pablo Iglesias impone la ley del silencio tras el batacazo electoral de su proyecto



Elecciones gallegas y vascas

El intervencionismo de Madrid y la falta de estructura orgnica de la formacin ‘morada’ lastran a Podemos

El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, en un Consejo de...

El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, en un Consejo de Ministros.
JAVIER BARBANCHO POOL

El Podemos que afrontaba las elecciones en Galicia y en el Pas Vasco era una formacin, por primera vez, 100% moldeada al gusto de Pablo Iglesias. Un Podemos pablista, que cuenta un control absoluto sobre el mismo sin apenas crtica interna o disidencia, donde el actual vicepresidente del Gobierno contemplaba la cita con las urnas sentado en el Consejo de Ministros, con un partido y unas direcciones autonmicas fieles y con unos candidatos puestos por Madrid.

De ah que muchos crean que no slo estaba en juego el reparto poltico en estas regiones, sino tambin el crdito, la influencia y la pujanza del lder morado. El resultado -Podemos desaparece en Galicia y pierde casi la mitad de diputados en Pas Vasco- pone en jaque el proyecto personalista de Iglesias en Podemos, y le obliga a una revisin, segn las fuentes internas consultadas por este diario.

La magnitud del varapalo, lo inesperado de la debacle -se contaba con una bajada, pero no el hundimiento sufrido, sobre todo en Galicia- supone un duro revs al proyecto personal de Iglesias en Podemos y llev a imponer una suerte de ley del silencio en la formacin.

Incluso los dirigentes ms locuaces en las redes sociales guardaron un sonoro silencio este lunes. Obligada por su anunciada asistencia a la manifestacin de los MIR, slo sali a dar la cara Isa Serra, nueva portavoz de Podemos -Iglesias compareci en las redes sociales el domingo para valorar la noche-. Sigui la lnea oficial, la necesidad de «autocrtica» y «gran reflexin» sin concrecin alguna.

Pero la autocrtica es, de momento, un deber ms en la lista de tareas pendientes, sin la etiqueta de urgencia. La Ejecutiva de la formacin no se reuni para valorar los resultados. Tiene previsto hacerlo esta semana. En Madrid lo justifican en el hecho de esperar a que sus direcciones de Galicia y el Pas Vasco examinen primero lo ocurrido para despus abordar ellos el asunto.

El silencio que inunda Podemos es consecuencia de una formacin donde el paso de los aos y la gestin de Iglesias y su equipo ha supuesto el fin de las voces crticas, de la diferencia. Dimisiones, purgas, confrontaciones… Es por ello, sealan en la formacin, que no es esperable que se alcen voces internas reclamando responsabilidades.

Y ello a pesar de que Podemos cierra este ciclo electoral de comicios autonmicos con un dficit de respaldo ms que notable: entre las autonmicas de 12 comunidades en 2019 y las dos citas del domingo se deja ms de 1,2 millones de votos en slo cuatro aos y 88 diputados menos. La formacin ha desaparecido en Cantabria, Castilla-La Mancha y Galicia.

En el Gobierno, pese a la debacle

Entre las generales de abril de 2019 y la repeticin electoral de noviembre, la coalicin morada se dej 654.000 votos y siete diputados, para un total de 35 escaos. Una bajada que, sin embargo, permiti a Iglesias cumplir su expectativa de lograr la coalicin con el PSOE.

Ante este cierre de filas, la crtica viene desde fuera, de los que estuvieron y fueron purgados. «Es una tendencia asentadsima: cuanto ms poder interno acapara la actual direccin, ms desastrosos son los resultados», seal Ramn Espinar, ex lder del partido en Madrid.

«No se puede seguir eternamente echando la culpa de los fracasos a quien se march, rompi o echaron. El batacazo hay que apuntrselo a una direccin de partido que ha querido controlarlo todo a costa de convertir Podemos en un solar sin nadie que les moleste».

Para Nacho Escartn, ex lder de Podemos en Aragn, «hay que asumir responsabilidades y, sobre todo, definir cmo evolucionar para no repetir errores». En su anlisis tambin seala como problema la acumulacin de poder de los actuales dirigentes. «Los espacios del cambio no sirven si se piensan solo como un lugar en el que unas cuantas personas dirigen y gestionan, sino que deben incluir la participacin de muchsima gente».

Dentro de Podemos hay voces que apuntan a la estrategia poltica, al discurso decidido desde Madrid, abanderado por Iglesias, respecto a Galicia y Pas Vasco. La formacin asumi el rol de ser «puente» entre el PSOE y los nacionalistas, haciendo del reclamo de tripartitos, de conformar cogobiernos para desbancar al PP y al PNV y lograr cuota de poder pese a su descenso, uno de los ejes centrales.

Los electores han optado por votar directamente a los nacionalistas y evitar el «puente». Y aunque la suma de Bildu, PSOE y Podemos dara para conformar un tripartido, los socialistas dicen rechazar gobernar con Bildu y el resultado de Podemos dificulta que tenga legitimidad para exigirlo.

El ‘agujero’ de Podemos

Un planteamiento idntico al que sigui Iglesias en las generales: una campaa para reclamar ser socio de Gobierno de los socialistas. Hay sectores que muestran su malestar por el cambio de discurso: esgrimen que el partido naci para ser alternativa de Gobierno y ahora su discurso es de una fuerza subsidiaria. A ello suman que los resultados negativos evidenciaran que el camino elegido no sera el ms idneo.

Galicia y Pas Vasco han desnudado an ms el gran agujero de Podemos: su estructura territorial. Ms all de Madrid, el partido est en los huesos. «A Iglesias no le importa nada lo que pase fuera de Madrid», comentan desde un territorio.

Ese dficit, lejos de subsanarse, sigue presente. El empeo por «construir una mquina de guerra electoral» y la pretensin de tocar poder en Madrid han apartado esta estructura de las prioridades. Un dficit que ya se plante tras la sangra de las autonmicas de 2019, pero que sigue sin solucin, como apunt Juan Carlos Monedero: «Podemos sigue sin dedicar el grueso de sus energas a lo que debe: construir partido».

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