La Web En Noticias

Site de Noticias

El PSOE se resiste a entrar en guerra contra la Corona
Noticias

El PSOE se resiste a entrar en guerra contra la Corona


Admiten que el Emrito «se gana a pulso la crtica ms severa» y apuestan por «distanciarse» de su poca pero rechazan que la Monarqua sea «un problema para Espaa»

Juan Carlos I abraza a Felipe Gonz

Juan Carlos I abraza a Felipe Gonzlez durante una recepcin ofrecida con motivo de su cumpleaos.

El ex presidente del Gobierno Felipe Gonzlez sealaba en una entrevista en Telemadrid, con ocasin de la celebracin del 40 aniversario de la Constitucin, su convencimiento de que la tensin Monarqua-Repblica no lata en el corazn de los espaoles y que, en el caso de hacerlo en el de algunos, se trataba de un asunto que no aportara nada. «Se pueden abrir todo tipo de debates», deca, «incluso sobre problemas inventados, pero ni la cantidad ni la calidad de democracia y de progreso dependen de ese debate».

Hoy, dos aos despus, surgen de nuevo voces en favor de dar la batalla en pro del alma republicana, hasta ahora dormida de los espaoles. Y el PSOE se resiste pese a que en sus filas hay quienes, animados por la cercana de Unidas Podemos, pareceran dispuestos a dejarse seducir.

Una tentacin que, de prosperar, implicara la ruptura del partido con su trayectoria en democracia porque si ha habido una fuerza que ha apuntalado las ms de cuatro dcadas de monarqua parlamentaria en Espaa, sa ha sido la socialista.

Su ltimo gesto unnime hacia el republicanismo como forma de Estado se produjo en 1978 con el voto particular que presentaron frente al artculo 1 de la nueva Constitucin, el que consagra la monarqua de corte parlamentario. Fue un largo alegato poniendo de manifiesto las races y los valores republicanos del PSOE para concluir en la aceptacin de la Corona porque «la mayora» as lo deseaba. «Si democrticamente se establece la Monarqua, en tanto sea constitucional, nos consideraremos compatibles con ella», finalizaba el texto.

Ahora, en el PSOE de viejo cuo siguen mantenindose fieles al ltimo principio de aquel voto particular pese a que reconocen «observar» entre algunos dirigentes actuales y diputados «una exposicin abierta de sus sentimientos republicanos» y una «crtica clara al sistema monrquico». Lo justifican en el «hecho cierto» de que Juan Carlos I «se est ganando a pulso la reconvencin ms severa».

No obstante, anticipan que el malestar se sustanciar en un «distanciamiento» del Rey emrito y de su «poca» que estar respaldado por el propio Felipe VI. Siguen manteniendo, hoy, como Felipe Gonzlez en el aniversario de la Carta Magna, que en el seno del PSOE se mantiene viva la «conciencia» de que el debate sobre la forma de Estado «no es el asunto fundamental ni el problema bsico de Espaa, ni este el momento oportuno para profundizar en ello».

Vaticinan «declaraciones, reprimendas verbales y propuestas retricas destinadas a la nada» que deberan ser interpretadas, dicen, «a modo de wishful thinking«, deseos ajenos a la realidad, como lo es, sealan la sugerencia de modificar la Constitucin para acotar la inviolabilidad del Rey.

Creen que las proclamas de Pablo Iglesias ponen «en valor» el papel del PSOE «como partido central de gobierno»

Admiten que todo lo que se est conociendo en torno a las actividades privadas, los negocios y el patrimonio de Juan Carlos I, es una «merd«, pero insisten en que el PSOE, «con Pedro Snchez y sin l, es un partido muy pragmtico», que sabe tener los pies en el suelo y no se dejar arrastrar a un enfrentamiento con la jefatura del Estado, encarnada ahora en Felipe VI, por las proclamas de su socio gubernamental.

Unos pronunciamientos, advierten, que «proliferan y crecen de manera inversamente proporcional a la relevancia de Pablo Iglesias» y que, en cualquier caso, sealan, «ponen ms en valor el contraste con el PSOE como partido central de gobierno».

El compromiso socialista con la estabilidad que ha representado la Corona se ha mantenido hasta el da de hoy alimentado por las estrechas relaciones que los nombres ms destacados del partido han trabado con la jefatura del Estado, ocupada durante casi 40 aos por Juan Carlos I, el Rey que estren e impuls la democracia y que ahora, envuelto en turbias corruptelas, decepciona a los espaoles.

Felipe Gonzlez, Alfredo Prez Rubalcaba, Javier Solana… todos ellos pata negra del PSOE mantuvieron vnculos de colaboracin fructfera con la Corona. El respaldo y el sostn fue durante todo el reinado de Juan Carlos I, mutuo. El alma republicana del PSOE se ti de juancarlismo desde la Transicin hasta la abdicacin.

Gonzlez, desde un plano ms ntimo y personal, hasta Rubalcaba en un papel ms institucional, respaldaron y acompaaron al Rey en su ltima decisin de abdicar la Corona en su hijo Felipe VI. En el crculo cercano al emrito aseguran que el ex presidente del Gobierno fue una de las voces que aconsej al Monarca el momento de la retirada y Rubalcaba, entonces secretario general del PSOE, retras su decisin de dar un paso atrs en el partido para arroparle en el abandono del Trono.

Apenas unos meses antes, en la Conferencia Poltica de 2013, despus del escndalo de Botsuana y la plena irrupcin de Corinna en la vida de los espaoles, Rubalcaba, atento a las corrientes subterrneas del partido, maniobr para cortar de raz el murmullo que empezaba a levantarse en contra de la monarqua. Una resolucin promovida por el flanco ms a la izquierda del PSOE reclamando la Repblica qued diluida en un simple llamamiento a la «ejemplaridad» de la jefatura del Estado de la que, sin embargo, se destacaba su papel clave en la estabilidad de la nacin.

Este es el espritu que, al menos de momento aunque algo ms debilitado, sigue imperando con Snchez al frente del Gobierno y del PSOE. Hace apenas ao y medio, Ferraz cort de raz el apoyo de sus filas a las mociones que Izquierda Unida promocionaba en los ayuntamientos para reprobar al Rey y exigir un referndum y desde el Gobierno se decidi recurrir, pese a que el Consejo de Estado no lo consideraba necesario, la resolucin del Parlament de Catalua reclamando tambin la abolicin de la Monarqua y la reprobacin de Felipe VI. «Lo hicimos por sentido de Estado», explica un miembro destacado del Ejecutivo que aade: «Y en esas nos mantendremos».

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más





Source link

DEJA UNA RESPUESTA